lunes, 21 de febrero de 2011

LA PROBLEMATICA DE DOE RUM PERU

PROBLEMÁTICA DE LA EMPRESA DOE RUN PERU
Es una compañía minera y metalúrgica con operaciones localizadas en los Andes centrales del Perú. La empresa es dueña del Complejo Metalúrgico de La Oroya desde Octubre de 1997 por US$ 247.9 millones, luego de un proceso de subasta pública en el cual el primer postor (Industrias Penoles de México) decidió no ejecutar su oferta. En 1998, Doe Run Company también adquirió del Estado Peruano una mina subterránea de cobre denominada Cobriza.
en Huancavelica desde setiembre de 1998. Ambos fueron adquiridos del Estado Peruano
Doe Run Perú es una de las principales empresas en los Andes centrales del Perú. Durante el 2007, Doe Run Perú fue el cuarto mayor exportador del país, con ventas anuales que superaron los 1,450 millones de dólares, procesando concentrados por un valor mayor a los mil millones de dólares, provenientes en su gran mayoría de proveedores Peruanos.
Los previos dueños del Complejo Metalúrgico, incluyendo al Estado Peruano entre 1974 y 1997, hicieron un seguimiento insuficiente de políticas ambientales, lo cual resultó en la acumulación de severas responsabilidades ambientales en detrimento de la población de La Oroya. Como parte de los acuerdos adoptados en 1997, el Estado Peruano reconoció su responsabilidad en la limpieza y solución del problema de los suelos de La Oroya así como la de afrontar todos los asuntos de contaminación ambiental resultado de 75 años de contaminación incontrolada, así como durante el período del PAMA y su ampliación.


Cierre de Doe Run: La Oroya se convierte en un pueblo fantasma
Más de la mitad de la población emigró ante la crisis económica. Aunque los niveles de contaminación descienden, la ciudad empobrece
En poco más de un año, La Oroya empezó a desvanecerse. El pueblo metalúrgico de Junín se acostumbró por 88 años a que su economía girase alrededor de esta rentable actividad, desde que la planta de metal fue de la Cerro de Pasco Copper Corporation, luego de Centromín Perú y, por último, de la Doe Run Perú. Ese gran movimiento económico y comercial ha desaparecido. El pueblo ahora luce triste.
Luego de que la empresa Doe Run suspendiera sus operaciones el año pasado, más del 70% de los 3.500 empleados que laboraban aquí han retornado a su lugar de origen o han viajado a otras ciudades para tener trabajos eventuales hasta que reabra el complejo. En tanto, los pocos que se quedaron viven el mismo drama de los pobladores: solo tienen ingresos para subsistir y se encuentran en medio de la incertidumbre.
La actividad económica en general se ha paralizado. El escenario en La Oroya muestra los mercados cerrados y los bancos vacíos. Hasta hace más de un año en que se suspendieron las operaciones en el complejo, el 80% de los 67.700 habitantes de la ciudad se dedicaba a la actividad comercial. En la actualidad lo hacen menos del 30%, de aproximadamente 32 mil pobladores que han quedado. El resto emigró.
EL CAMBIO AMBIENTAL TRAS EL CIERRE
El estado ambiental de La Oroya ha cambiado desde que la planta metalúrgica de Doe Run dejó de funcionar hace más de un año.
Washington Mori Andrade, secretario de la mesa para la Descontaminación de la Cuenca del Río Mantaro, dijo que se efectuaron mediciones de la contaminación de aire, suelo y agua en La Oroya. Los resultados señalan que el aire se recuperó a tal punto que sus niveles de polución se encuentran por debajo de los límites permisibles.
Esto se debe a que la chimenea de la planta de La Oroya dejó de arrojar 100 toneladas diarias de gases contaminantes.
Pero este hecho es lo que menos importa a la mayoría de trabajadores. Doe Run ha pedido continuar con la suspensión de labores hasta fines de noviembre para cumplir compromisos con sus acreedores y ha logrado del Gobierno un nuevo plazo de 36 meses para completar todo su programa de adecuación y manejo ambiental.
CRONOLOGÍA
[3/6/2009]
Doe Run comunica que el 100% de sus operaciones quedarán paralizadas temporalmente.
[3/8/2009]
Doe Run opta por someterse a un proceso de reestructuración de sus pasivos ante Indecopi.
[6/5/2010]
El Ministerio de Energía y Minas señala que la empresa Doe Run tiene hasta julio para conseguir financiamiento y reanudar sus operaciones.
[2/8/2010]
El Ministerio de Energía y Minas notifica a la empresa Doe Run el incumplimiento de las obligaciones decretadas en la ley 29410, la cual establecía la reanudación de sus operaciones el 27 de julio.

HERENCIA DEL CORRUPTO FUJIMORI

Está claro. El problema Doe Run Perú tiene como origen la mismísima privatización realizada en el gobierno ultra liberal liderado por el hoy condenado por asesino y corrupto, Alberto Fujimori. Fue durante su gobierno que se llevó a cabo la venta del complejo metalúrgico de La Oroya. Para tal fin, el régimen del papi de Keiko Fujimori flexibilizó las reglas de juego a favor de la tramposa Doe Run Perú. Ya anteriormente Pablo O’Brien explicó las variaciones que hubo "entre el contrato adjunto a las bases y el contrato finalmente suscrito en lo referente a las responsabilidades ambientales de la empresa".Nacionalizar Doe Run Perú le costaría al Estado peruano 1.180 millones de dólares

La nacionalización de la empresa Doe Run, sugerida por algunos sectores como una salida al problema generado por la minera, costaría mil 180 millones de dólares, pues el Estado tendría que asumir todas sus deudas, señaló María Chappuis, ex directora general de Minería del Ministerio de Energía y Minas.
“Si se llegara a nacionalizar la Doe Run Perú, el Estado tendría que pagar al menos las siguientes sumas: 150 millones de dólares a su propietario (figura como deuda de la empresa); 120 millones de dólares a sus proveedores (de otra manera no podría recibir concentrados para operar la fundición). Estas 2 acreencias suman 270 millones de dólares. Sin embargo, con 200 millones de dólares se puede construir una fundición similar, pero de última generación, y no la planta sub-estándar que está a medio construir en La Oroya”, indicó Chappuis.
Además dijo que a esta cuenta faltaría sumarle la deuda que la empresa minero-metalúrgica tiene con la SUNAT, que asciende a 270 millones de dólares, más la limpieza ambiental (40 millones de dólares), la inversión que falta para concluir la planta sub-estándar (100 millones de dólares), así como las indemnizaciones de los juicios en Estados Unidos por daños a la salud de la población y de los trabajadores de La Oroya, suma que ascendería a los 500 millones de dólares.
“En cambio, si el gobierno decide subvencionar con 10,000 dólares a cada uno de los trabajadores de La Oroya para que se reubiquen, le costaría al Estado solamente 38 millones de dólares”, puntualizó Chappuis.
En los últimos días algunos sectores de la sociedad sugirieron la nacionalización de Doe Run ante las pretensiones de la empresa que pide, entre otras cosas, que el Estado asuma toda la responsabilidad frente al daño ambiental ocasionado en La Oroya, así como el fraccionamiento de su deuda en la SUNAT.


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